
Que lejano queda aquel anochecer...
aquellos besos, aquel espléndido cuerpo,
aquel coche, las estrellas...
tus ojos, tu cara, tu voz...
retumba en mi cabeza
y no me deja descansar...
acállala ahora que puedes,
hazme regresar al Paraiso
hazme caminar con la cabeza alta
y el corazón acompasado...
Temo el peor de los suicidios
¡por amor desatendido!
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