Ayer la luna te acunó por mi.
¿Lo viste? Yo se lo agradecí
cantando canciones para ti,
desplegando mi mejor sonrisa,
desenganchando de mi el ancla
que me encadena a tus besos.
Confié a las lunas tus sueños,
como confío en tu vientre,
en tus besos de amor
que me gritan desesperadamente:
¡Te quiero!